Postura SIP ante el nuevo Sistema de Admisión Escolar

Compartimos la columna publicada en El Mercurio, donde la SIP y tres redes de colegios planteamos nuestra postura ante el nuevo Sistema de Admisión Escolar.

Prioridad para alumnos más vulnerables

‘…queremos manifestar nuestra alta preocupación por lo que podría suceder si se mantiene en el nuevo sistema de admisión escolar el artículo de la Ley de Inclusión que indica que estos establecimientos solo tendremos la posibilidad de priorizar un 15% de nuestra matrícula en los niños más vulnerables…’

Entre agosto y septiembre, las familias que tengan que postular a los colegios particulares subvencionados y municipales tendrán que hacerlo a través del nuevo Sistema de Admisión Escolar (SAE), una plataforma que centraliza el proceso de admisión de todos los colegios que reciben financiamiento del Estado. Sin entrar en la discusión de las bondades o defectos de este nuevo mecanismo, como fundaciones especializadas en lograr movilidad social real en los sectores más marginados de nuestra sociedad, queremos manifestar nuestra alta preocupación por lo que podría suceder si se mantiene, en este sistema, el artículo de la Ley de Inclusión que indica que estos establecimientos educacionales solo tendremos la posibilidad de priorizar un 15% de nuestra matrícula en los niños más vulnerables.

Existiendo un consenso amplio y transversal en que los niños de las familias más pobres deben ser prioridad nacional para avanzar en justicia y equidad, y que el camino más certero es darles educación de calidad, en el marco de la discusión del proyecto de ley conocido como ‘Admisión Justa 2’, hemos solicitado a la comisión de Educación del Senado que considere ampliar este porcentaje para asegurarles cupos a los niños más vulnerables que deseen estudiar en los colegios cuya misión declarada sea precisamente atender a ese grupo y que han demostrado un éxito sostenido en ese propósito (según indicadores como estándares de la Agencia de Calidad y porcentaje de alumnos que continúan Estudios Superiores, entre otros). Esto no implica ningún tipo de selección ni reposición de entrevistas, ni revisión de antecedentes de parte de los colegios, pues la plataforma SAE ya contempla poder conocer el nivel socioeconómico de las familias para priorizar al 15%.

Nuestra petición es que ese porcentaje de matrícula reservada para alumnos prioritarios se incremente significativamente para los colegios que la Agencia de Calidad determine que cumplen con los requisitos para considerarse de alto estándar de efectividad en contextos de vulnerabilidad. Las cuatro fundaciones firmantes tenemos en total 54 colegios, acogemos a más de 49 mil estudiantes y compartimos una alta tasa de ingreso a estudios superiores. La experiencia en terreno nos ha demostrado que cuando los colegios de sectores vulnerables alcanzan sostenidamente buenos resultados que evidencian que entregan educación de calidad, llegan a estudiar no solo los niños, niñas y jóvenes del barrio, sino que también buscan acceder a ellos familias de clase media. Esto, si bien tiene una cara que valoramos, por cuanto es una señal de integración social, también representa un riesgo para los alumnos de escasos recursos a quienes el colegio buscaba originalmente acoger, pues los relega a estudiar lejos de sus casas y en condiciones más adversas, aumentando la posibilidad de que deserten del sistema escolar.

Otro aspecto que nos interesa relevar para que sea incluido en el sistema de admisión es que las familias puedan asegurar que sus hijos continúen estudios en un colegio de un mismo sostenedor que tiene separadas la educación parvularia de la básica o la básica de la media. De este modo, se cautela que sigan accediendo a un mismo proyecto educativo, a una similar cultura escolar y a un currículo semejante, que fue lo que eligieron cuando ingresaron a la educación escolar. Valoramos que el proyecto de ley modifique un aspecto de la Ley de Inclusión y considere como hermanos incluso a aquellos menores de edad que no tienen un lazo sanguíneo, pero que viven en un mismo hogar, como criterio para ser matriculados en un mismo colegio. 

Enfatizamos la necesidad de que el reglamento de la futura ley sea aún más específico y considere como hogar a todos los menores de edad que viven bajo un mismo techo, pudiendo ser ellos hermanos consanguíneos o no. Conocemos que en pobreza la realidad es difícil y en ocasiones una vecina se puede hacer cargo de niños o niñas cuyos padres están encarcelados o viven situaciones complejas. Junto con solicitar estas modificaciones al proyecto de ley, las cuatro fundaciones expresamos nuestra disposición a colaborar en la mejora de la educación, y nuestra voluntad de compartir las estrategias que nos han permitido obtener buenos resultados, para que en un futuro todos los estudiantes puedan elegir un colegio de calidad, con total libertad.

 

PEDRO LARRAÍN: Fundación Belén Educa

SANTIAGO BLANCO:  SIP Red de Colegios

MIGUEL ARCE: Fundación Nocedal

ARSENIO FERNÁNDEZ: SNA Educa