En el marco de nuestros 170 años de historia, vivimos junto a la Universidad Diego Portales (UDP) una nueva jornada de colaboración que puso a los estudiantes en el centro para conocer, reflexionar y reinterpretar uno de los principales legados educativos de nuestra...
Experiencia SIP: Lily Ariztía destaca el valor de educar y dejar huella en entrevista a El Mercurio
24 de Ago, 2026
En el marco de los 170 años de SIP Red de Colegios, nuestra presidenta, Lily Ariztía, reflexiona sobre la historia y el futuro de la institución. En esta entrevista, destaca la importante labor de los docentes y su rol en la formación integral de nuestros estudiantes. También aborda el impacto que tiene la educación en sus vidas y en sus proyectos de futuro. Una conversación sobre vocación, compromiso y una historia que seguimos construyendo juntos.
Lee el contenido de la entrevista a continuación:
«Si bien nuestros foco son los alumnos, nuestros héroes son los docentes»
Con una misa presidida por el cardenal Fernando Chomali en la Catedral de Santiago, a principios de mes la red de colegios SIP dio inicio a la celebración de un nuevo aniversario. “Fue muy emocionante, porque congregamos a toda la comunidad: directores, profesores, alumnos, centros de padres, líderes comunales y también personas del mundo de la academia. Pudimos entre todos reflexionar y agradecer lo que han sido estos 170 años”, comenta Lily Ariztía, presidenta de la red, que nació en 1856.
Bajo el nombre de Sociedad de Instrucción Primaria, la impulsó entonces un grupo de jóvenes intelectuales, entre ellos Benjamín Vicuña Mackenna. Claudio Matte (desarrollador del Método Matte, sistema de lectoescritura clave en la educación chilena) asumió su presidencia en 1892 y la lideró por más de 60 años.
Desde esos inicios, más de 300 mil alumnos han aprendido en alguno de los colegios SIP, que hoy suman 17 establecimientos particulares subvencionados y se reparten en 12 comunas dentro de la Región Metropolitana.
“Creo que es muy importante que compartimos una visión y un propósito común desde nuestros comienzos. Creemos con profundidad en que la educación es un agente de cambio, un motor. Todos los niños tienen el derecho a formarse, a educarse. Y nosotros debemos darles las herramientas para que ellos puedan desarrollarse libremente después como adultos; la libertad solamente viene cuando tú puedes tener opciones”, comenta Ariztía en las oficinas centrales de la SIP, a pocos pasos de la Plaza de Armas. En el sitio, hay estantes con libros antiguos, y cerca de ellos cuelgan de las paredes coloridos dibujos hechos por escolares actuales.
“Mucha soledad”
Si hace 170 años el principal desafío era alfabetizar a una población que mayoritariamente no sabía leer ni escribir, el escenario actual es otro. Hay niños que leen, pero no necesariamente comprenden; salas de clases más diversas y una tecnología que obliga a repensar la forma de enseñar. Pero cuando se le pregunta a Ariztía por la violencia escolar, uno de los fenómenos que más inquietan actualmente a las comunidades educativas, su respuesta apunta más allá de lo pedagógico.
“El mundo está viviendo una época de mucha violencia y poco diálogo. Creo también que hay un factor que parece romántico, pero no lo es: el acompañamiento y la preocupación por el niño. Creo que hay mucha soledad, abandono de los roles parentales, desolación y pena en la juventud. Están muy abandonados”, lamenta. “Cuando a un niño desde muy pequeño le das tranquilidad, paz y amor, crece bajo esos cánones. Creo que ha fallado mucho el acompañamiento y hay pocas figuras de familia que indiquen lo que está bien o mal, porque tampoco ellos lo saben hacer”.
Para Ariztía —de profesión profesora de Historia y Artes Plásticas—, ese acompañamiento también supone establecer límites y promover la autoridad docente. “Para nosotros, el orden y el respeto son pilares que no transamos”.
Muchas veces, esta mirada les evita caer en las sanciones. “Cuando entras a un lugar donde ves que existe respeto, donde las personas se tratan en forma amable y escuchas al otro, la persona empieza a tomar ese ritmo; el alumno que viene de afuera y cree que puede gritar o pegarle a su profesor inmediatamente ve que otros no lo hacen”.
La preocupación por no dejar solos a los estudiantes también se traduce en seguimiento cuando dejan de asistir. Ariztía cuenta que en la red, los profesores llevan un control diario y que cuando un alumno acumula dos o tres días de ausencia, se intenta averiguar qué ocurre. Se llama a su casa y en algunos casos, auxiliares, encargados de convivencia o asistentes sociales realizan visitas.
Entregar dignidad
La diversidad de quienes llegan al aula es otro de los cambios que identifican. Actualmente, el 18% de los alumnos de la red presenta necesidades educativas especiales, frente al 14% de hace cuatro años.
A eso se suma una creciente presencia de alumnos extranjeros. En tres establecimientos ubicados en el sector céntrico de Santiago, indica, cerca de la mitad de los estudiantes son migrantes. “No es una preocupación en cuanto problema, pero sí es una ocupación. Nos ocupamos de los migrantes porque creemos que muchos de ellos viven una vida con mucho dolor. Salir de un país y llegar a otro pocos lo hacen en este momento porque quieren; en general es por necesidad”, señala.
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Para responder a estas nuevas demandas, Ariztía pone especial énfasis en los profesores. “Si bien nuestro foco son los alumnos, nuestros héroes son los docentes. Son los que se juegan el día a día por cada uno de ellos”, destaca. Por lo mismo, y ante la escasez de profesores en algunas asignaturas, la SIP contrata en ocasiones a profesionales recién egresados y sin experiencia, pero los hace pasar por una inducción antes de ingresar a clases y todos reciben acompañamiento de directores, subdirectores y jefes de departamento.
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“Tenemos tres grandes ejes: buen maestro que se construye, buenos métodos probados y muy buenos establecimientos”, explica la especialista. Incluso la infraestructura forma parte de ese proceso, plantea. “Los edificios son facilitadores; tú no puedes enseñar bien si no das dignidad. En un colegio sucio o con vidrios quebrados no estás entregando el marco de contención para que todo lo anterior funcione”.
Ese acompañamiento docente es también una de las prioridades que la institución proyecta hacia adelante. Otro anhelo es crecer, idealmente llegando a expandirse a regiones.
Por ahora, la celebración de los 170 años continuará en septiembre, cuando Los Jaivas se presenten en el Teatro Municipal de Santiago junto a la orquesta de la SIP, integrada por estudiantes de la red. Será otro encuentro marcado por la música: la misa que abrió las conmemoraciones en la Catedral también contó con un coro formado por niños y adultos de la comunidad.
Lily Ariztía, en la imagen, señala que la SIP nació con la convicción de que “la educación dignifica, abre caminos y permite que cada alumno demuestre lo mejor de sí y sea un aporte a la sociedad”. Justamente, el nuevo aniversario de la red se conmemora bajo el lema “Tradición e innovación que dejan huella”. Carla Pinilla.